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La vacuna y la crisis de las grandes economías

Por RAFAEL NINO FÉLIZ  

 

La pandemia del coronavirus es sinónimo de contagio y muerte, por una parte; por la otra, crisis económica de todos los países, aunque hay grados o niveles de afectación en los conglomerados humanos, dependiendo de las realidades existenciales de los sujetos sociales. De igual forma, ocurre con las economías de los países del mundo. Su crisis es multifactorial.

Como todos los fenómenos sociales, políticos y humanos, los factores negativos tienen vocación a afectar más a los pobres, que a aquellos que tienen mayores posibilidades económicas. Sea persona o país, la vulnerabilidad le teme más al fuerte que al débil. Es como si tuviera una cruel vocación hacia la acción abusiva.

No se trata de que los ricos sean malos y los pobres sean buenos; ni de que los ricos sean buenos y los pobres sean malos; ni de que la Divinidad condene a los unos y salve a los otros. Los daños causados a nuestros países son el producto de las malas acciones de malos ricos y de malos pobres y de pobres malos y de ricos malos.

Pero volvamos a la vacuna y a la pandemia. Sabemos que el virus no discrimina entre pobre y rico; ni entre blanco y negro. Alguien pudiera creer, erróneamente, que si el coronavirus sólo matara a los pobres, la vacuna contra el terrible virus nunca llegaría. Un planteamiento así sería muy poco analítico.

Es bueno saber que la mayor fuerza que mueve los esfuerzos para crear la vacuna es de índole económica; sin dejar de reconocer que el aporte inmensamente humano de la vacuna es innegable. Es la única forma de evitar la muerte de tantos seres humanos en el mundo. Las estadísticas dan cuenta de que han

muerto más de un millón de personas afectadas por la pandemia. Estados Unidos ha sido el más afectado en este sentido. Tiene muy mal sistema sanitario y, además, han tenido un pésimo manejo de la situación de salud frente el coronavirus.

Siempre planteé que la vacuna estaría lista entre diciembre del presente año y el mes de enero del próximo. Me sentí cómodo navegando a contracorriente. Los propios funcionarios de los organismos internacionales planteaban casi dos años para que el mundo tuviera una vacuna contra el virus.

Yo estaba consciente de que si las grandes economías de los países poderosos estaban en crisis a causa del coronavirus, el tiempo de la vacuna sería menor. Estos poderosísimos países tienen una gran necesidad de buscar la solución a este mal planetario y, además, cuentan con una gran plataforma de investigación, más el desarrollo de las tecnologías. Pero la propia vacuna, aunque no lo digan, es un producto para el mercado. De ahí la importancia de las patentes y los millones de consumidores a nivel global. Muy pocos de esos países tienen proyecciones positivas en sus economías para el año 2021.

Es de justicia aclarar que Cuba, un pequeño país de una isla del Caribe, también está avanzando en sus investigaciones y han presentado los avances científicos de su vacuna Soberana 01. Cuba siempre ha contado con una gran tradición en el descubrimiento de vacunas a través de las investigaciones científicas, a pesar del Bloqueo de más de medio siglo, que padece la hermana isla. Este país tiene uno de los mejores sistemas de salud del mundo!

 

 

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