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El valor educativo de la recuperación del dinero robado

Es urgente iniciar el proceso de recuperación del dinero robado y convertir este hecho en un elemento educativo y pedagógico dirigido con sabiduría e inteligencia política.

Por RAFAEL NINO FELIZ 

 

Las sociedades de nuestros países subdesarrollados son víctimas del dinero mal habido, la fortuna fácil y la poderosa propaganda política dirigida por los mismos ladrones de siempre. Por los mismos malos políticos y por los mismos empresarios corruptos y cómplices. La propaganda es un arma letal contra las poblaciones empobrecidas.

En una sociedad como la nuestra donde los políticos corruptos tienen el derecho a utilizar el lenguaje del poder -propaganda- para mentir, los pobres deben de tener el derecho a defenderse utilizando el poder del lenguaje. El pueblo tiene enormes posibilidades de educar a su propio colectivo usando su inmensa capacidad creativa.

El proceso moral que ha iniciado el nuevo gobierno, encabezado por Luis Abinader necesita de nuevas estrategias para informar y educar su base de apoyo, la ciudadanía surgida del movimiento social, que recorrió ciudades y campos detrás de su liderazgo y propuesta de redención social y moral. La burocracia oficial y las importantes medidas tomadas en su buena gestión de gobierno, son insuficientes para enfrentar las mil formas de propaganda conspirativa.

Si ponemos los oídos en el corazón del pueblo, y hacemos sociología siempre, nos daremos cuenta de que toda la población, incluyendo a todos los peledeístas serios y dignos, que son millones, desean que el Estado recupere los bienes económicos, y de otra índole, que le han sido robados a este pobre pueblo. Es urgente iniciar el proceso de recuperación del dinero robado y convertir este hecho en un elemento educativo y pedagógico dirigido con sabiduría e inteligencia política.

La recuperación del dinero robado es una tarea urgente para destinarlo a las obras de desarrollo de la nación y la solución de problemas sociales de las personas y comunidades necesitadas; e incluso, a obras familiares. Y usar una estrategia de propaganda creativa para producir un efectivo político y moral demostrativo. Debemos hacerlo antes de que la cotidianidad nos consuma el tiempo ideal para avanzar hacia la educación política de la población

 

 

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