· 

Francisco del Rosario Sánchez: El verdadero Padre de la Patria.

Por Milton Olivo

 

Los hijos, no son de quienes se proponen conquistar la hembra, ni de quienes le hacen poesía, ni siquiera de los que la cortejaban por un tiempo.  Son hijos, de aquellos que embarazaron a la madre. Y no puede haber más que un padre, lo demás, son inventos.

 

Cuando los Trinitarios, fueron desarticulado por el gobierno haitiano, y como descendientes de españoles para no ser tocados fueron expatriados, surge una nueva organización política nacionalista, de los hombres y mujeres del pueblo, de los “sin nombres”,  que ha sido borrada de la historia, cuyo líder era Francisco del Rosario Sánchez.

 

Contrario a los que muchos creen, Sánchez nunca perteneció al partido o grupo político formado por el gran Juan Pablo Duarte. Ya los Trinitarios desarticulados y en desbandada con Duarte fuera del país desde el 1843, Francisco del Rosario Sánchez se propone hacer realidad la meta de expulsar los haitianos y dar creación a la República. Dominicana.



Había nacido el 9 de marzo de 1817 en Santo Domingo. Hijo de Narciso Sánchez y Olaya del Rosario. Su ocupación, abogado. Era un hombre de principios, cordial, solidario, de esos que le era imposible ser indiferente al rumbo o destino de su pueblo y un patriota entregado a la causa de hacer realidad la República Dominicana..

 

Al mismo tiempo que los Trinitarios, por sus actividades políticas en el seno del pueblo, era perseguido por el gobierno haitiano. Pero como hombre de acción, su vida toma un rumbo diferente.



Decide hacer creer que ha muerto. Su familia se solidariza con la causa patriótica que enarbolaba y por la que luchaba y lo apoya. Su familia prepara su funeral, un funeral simulado para engañar a las autoridades haitianas, para que cesaran de perseguirlo. Y el,  poder con más libertad continuar con su obra de creación de la República.



Ahí le vemos, en su ataúd, sobre una mesa en la sala del hogar de sus padres. Entre cuatro velas. La familia a gritos, simulando el dolor de la pérdida de su familiar. Los soldados haitianos revisan todo. Asegurándose de que, por fin,  está bien muerto.



El otro cuadro, digno de ser pintado, es la multitud acompañando el supuesto cadáver al cementerio. Los soldados  haitianos presentes hasta el último momento siguen el entierro. El temor en la familia era generalizado. Los soldados haitianos, eran capaces de asesinarlos a todos si descubren el engaño.



Ya, Francisco del Rosario Sánchez, muerto y enterrado para las autoridades haitianas, se retiran. Es cuando se pone acción,  para continuar con  su plan de independencia de la patria, Duarte en Venezuela ni se entera de la situación,  el cual concluyó con el la proclamación de la independencia nacional aquel memorable 27 de febrero de 1844. Gloria eterna padre de la patria!.

Por desgracia, el grupo oligárquico, los dueños de la tierra, los descendientes de los conquistadores, 17 años después en 1861, buscando protección contra el pueblo conquistado y despojado de sus tierra,  entrega el territorio a su “madre patria”, con la anexión de 1861, a cambio de apoyo militar para mantener su hegemonía.



Lo mismo que habían hecho en 1822 entregando el territorio a los Haitianos para que fueran sus sicarios contra el pueblo. Sánchez que estaba en el exterior, decide regresar y enfrentar los traidores del proyecto de patria,  encabezados por Pedro Santana.



Es cuando dice: “Entro por Haití, porque no puedo hacerlo por otra parte, pero si alguien decide mancillar mi nombre, diré sin jactancia que soy la bandera dominicana”. Al entrar al país, cae en una trampa, es atrapado, y condenado a muerte.



En su defensa dice; ¿Con qué leyes se me habrá de juzgar?  ¿Con las españolas que no han comenzado a regir, pues el protocolo establece un interregno de meses para que comiencen a regir las leyes del Reino, o con las dominicanas, que me mandan a sostener la independencia y soberanía de la Patria?

 

Para enarbolar el pabellón dominicano fue necesario derramar la sangre de los Sánchez; para arriarla se necesita de los Sánchez.  Puesto que está resuelto mi destino, que se cumpla. Yo imploro la clemencia del Cielo e imploro  clemencia en favor de estos mártires de la Patria que me acompañaron… para mí, nada; yo muero con mi obra.

Es autor es Escritor

 

 

Escribir comentario

Comentarios: 0