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El país inicia la reorientación de sus relaciones internacionales

Por RAFAEL NINO FÉLIZ 

No podrán acusarlo, por múltiples razones políticas, económicas, sociales y sociológicas, de derechista ni de izquierdista, que es clásico pretexto que utilizan las grandes potencias contra los países pobres.

Coherente con sus pronunciamientos críticos expresados en el país, antes de su participación internacional en la Cumbre Iberoamericana de jefes de Estado, el mandatario dominicano reiteró en ese importante foro, integrado por decenas de países, su visión en materia de política exterior, planteando un modelo más justo y humanitario que permita que las grandes potencias cambien su conducta y trato desigual e injusto frente a los demás países del mundo.

Ese trato desigual de las grandes potencias ha sido evidenciado con más claridad política, con el manejo que han tenido dichos países en relación con la distribución de las vacunas, poniéndose al desnudo un injusto acaparamiento de éstas y un egoísmo sin igual. Lo planteado por el presidente dominicano en ese importante evento, nos proyecta una idea de la postura presente y futura de República Dominicana para abrirse paso con coraje a nivel de sus relaciones exteriores. El mandatario abordó importantes puntos que deben colocarse en la agenda para otros eventos.

En plena campaña electoral habíamos planteado la necesidad de que el país recuperara su diplomacia, pero debemos ser justos y reconocer que, en sus ocho meses de gestión, en el nuevo gobierno ha habido un cambio significativo en esa materia. La designación de extraordinarias figuras como embajadores, es una buena señal de la decisión del Ejecutivo de cambiar el rumbo diplomático del país. En un gobierno de profundos cambios, el papel de la diplomacia juega un rol de primer orden.

El presidente dominicano asume el gran compromiso de presidir la Secretaría Pro-Tempore para la celebración de la XXVIII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, a efectuarse en el país para finales del año 2022. El mandatario tiene el tiempo y la gran oportunidad para diseñar, debatir, discutir y consensuar la más formidable agenda jamás discutida en ese espacio multilateral.

El mandatario dominicano tiene la mejor oportunidad de su vida para iniciar una gran revolución en la referida cumbre y para ello debe iniciar una guerra diplomática sagaz e inteligente. Él tiene el inmenso privilegio de que no podrán acusarlo, por múltiples razones políticas, económicas, sociales y sociológicas, de derechista ni de izquierdista, que es clásico pretexto que utilizan las grandes potencias contra los países pobres.

En ese sentido, debe procurar ganarse la mayor cantidad de voluntades de las naciones, sobre la base de respeto a la soberanía de cada país; beneficio mutuo e intereses compartidos. En esa dirección, Cuba constituye uno de sus mejores y más poderosos aliados. Sólo el hecho de que Cuba tenga el gran liderazgo en el Caribe y sea dueña del privilegio, cosa que da su dignidad, de tener cinco candidatos vacunales, proporciona un escenario ideal para un acuerdo en materia de vacunas, pues ella puede cumplirlo por su acostumbrada vocación de solidaridad. Además, por los propios planes del presidente Abinader en materia de salud e investigación científica

 

 

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